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La REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

La REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

A partir del siglo XVIII se producen cambios muy importantes en la economía y en la sociedad de Europa, especialmente en Gran Bretaña, y Norteamérica, y que tendrán sus efectos también en la política. En 1776 las colonias norteamericanas de Gran Bretaña se declaran independientes (EE.UU.) y se otorgan una constitución que reconoce libertades personales y proclama una forma de gobierno basada en la aceptación de la voluntad del pueblo (democracia). En 1789, en Francia, el pueblo acaba con la monarquía absoluta y también se otorgan una constitución y un régimen liberal: Revolución Francesa. El absolutismo empieza a perder terreno en toda Europa, eso sí, de forma lenta y traumática (guerras napoleónicas, revoluciones burguesas o liberales de 1820, 1830 y 1848...), y los países pasan a estar gobernados por los principios del liberalismo político, y en los más avanzados, por la democracia.
Pero estos cambios políticos hubiesen sido impensables sin transformaciones económicas y sociales previas. Así la Revolución Industrial, que se inició en Inglaterra en el siglo XVIII, permitió abandonar definitivamente la economía de subsistencia, un mundo casi exclusivamente rural y la manufactura artesanal, por una economía industrial, cada vez con mayor población urbana. También la sociedad estamental del Antiguo Régimen fue sustituida progresivamente por una sociedad de clases donde la distinción ya no se basaba en los privilegios ante la ley sino en la posesión o no de los medios de producción (industria, tierra...). No obstante, la nueva forma de sociedad y organización política generará también tensiones sociales (movimiento obrero) y entre lospaíses más industrializados que se lanzarán a una carrera colonial para explotar los recursos naturales (materias primas) de África y Asia.
1. LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
1.1 Qué es y cómo se produjo la Revolución industrial
Se entiende por Revolución Industrial el conjunto de cambios y transformaciones que provocó el enorme crecimiento y desarrollo de la economía (comercio, transporte, agricultura, finanzas...) desde mediados del siglo XVIII hasta 1914. Estos cambios sólo afectaron a algunos países de Europa, Estados Unidos y Japón, aunque fue en Gran Bretaña donde se inició. Comúnmente los historiadores distinguen dos etapas: Primera Revolución Industrial (hasta aproximadamente 1850-1870) y Segunda Revolución Industrial o Gran capitalismo, que llega hasta la Primera Guerra Mundial (1914).
Una idea a tener en cuenta para entender la Revolución industrial es que hay un vínculo muy fuerte entre invención y desarrollo. Gracias a que hay inventos (maquina de vapor, telefonía, telegrafía, etc.) es posible que, gracias a su aplicación (no instantánea), la economía se desarrolle.
La Revolución Industrial cambió radicalmente la sociedad. Se pasó fácilmente, gracias también a la extensión del liberalismo, de una sociedad estamental a una sociedad de clases, de una economía de subsistencia a una economía capitalista industrial. Ahora la distinción no es en razón de privilegios legales sino en la existencia de poseedores de capital (principalmente industria), denominados comúnmente como burgueses, que son propietarios de los medios de producción (industrias, tierras), de una parte, y de trabajadores asalariados de otra (ejemplo, obreros industriales) que sólo tienen como riqueza su fuerza de trabajo.
1.2 Características de la Revolución Industrial
Destacamos las siguientes:
• Revolución demográfica: disminuye progresivamente la mortalidad. La natalidad se mantiene alta, por lo que la consecuencia es el aumento de la población. La mortalidad desciende porque mejora la sanidad, se combaten mejor las epidemias (vacunación) y las hambrunas van desapareciendo.
• Revolución agrícola: se moderniza la agricultura porque mejoran las técnicas de cultivo. Ya no se necesita tanta mano de obra. Se producen cada vez más alimentos, y más baratos.
• Revolución del comercio: aumenta la producción y se abarata. El comercio se hace cada vez mayor y a escala mundial.
• Éxodo rural: en el campo sobra mano de obra. Se desplaza a las ciudades (urbanización), donde trabaja cada vez más en las industrias que se van levantando.
• Revolución industrial: las manufacturas, hasta ahora artesanales, son sustituidas por productos industriales (en serie y con aplicación de tecnología industrial en su producción).
• Revolución financiera y bancaria: la producción industrial precisa cada vez más el uso de tecnología, medios... caros. De ahí la importancia de las instituciones de crédito. De las industrias familiares se pasa a las sociedades capitalistas (acciones) que sí pueden afrontar inversiones gigantescas de capital.
• Revolución proletaria: las relaciones de trabajo (laborales) se establecen ahora entre propietarios-empresarios (industriales, patronos, terratenientes) y asalariados (jornaleros, obreros industriales). Las tensiones entre ambos grupos son cada vez mayores y fuerzan a los segundos a organizarse para defender sus intereses (movimiento obrero).
1.3 La revolución demográfica
El aumento de la población que se produjo en Europa desde el siglo XVIII proporciona dos factores importantísimos para el crecimiento de la producción industrial: aumento de la mano de obra (trabajadores) y de los potenciales compradores de bienes (consumidores).
¿Por qué creció la población? Siguió habiendo un alto índice de nacimientos (TN del 40 por mil), pero la mortalidad descendió bastante por la desaparición de la Peste Negra y las epidemias periódicas, las mejoras sanitarias e higiénicas, y la mejora de la alimentación gracias a la revolución agrícola.
1.4 La revolución agrícola
Hubo varios factores, principalmente en Inglaterra, que fue donde arrancó. Los más relevantes fueron las innovaciones técnicas y los cambios de métodos de cultivo: ampliación de la superficie de cultivo, sustitución de la rotación trienal con barbecho por la cuatrienal sin barbecho, uso de fertilizantes naturales y la introducción de las primeras máquinas agrícolas.
Gracias a estos cambios aumentó la producción agrícola y ganadera, se mejoró la alimentación y se produjo un aumento de la emigración del campo a la ciudad (éxodo rural).
1.5 La revolución del comercio y del transporte
En Gran Bretaña se potenció mucho el comercio, cada vez mayor gracias a que se producía más y que los transportes mejoraron de forma espectacular (canales, puertos, ferrocarril...). En el comercio exterior el Gobierno británico potenció el librecambismo gracias al cual los productos se compran y venden en el exterior sin pagar apenas aranceles (impuestos de aduana).
1.6 La revolución financiera y bancaria
Al principio la instalación de industrias era posible gracias a la inversión del ahorro de algunas familias adineradas (burguesía). Pero cuando las industrias a instalar son cada vez mayores, con más y más cara tecnología, ya no vale la autofinanciación. Es necesario recurrir a las inversiones por sociedades financieras e industriales. La banca adquiere una importancia extraordinaria. Y los capitalistas de los países más industrializados también invierten sus recursos en otros menos desarrollados.
1.7 Transformaciones industriales
Los adelantos tecnológicos tienen una traducción industrial relativamente rápida. La pionera fue la industria textil, principalmente la de algodón (máquinas textiles de hilar y tejer). En el caso de la metalúrgica el avance fue también enorme pues se pasó de la vieja forja con carbón de leña a la fundición de hierro con carbón mineral. Pero el invento decisivo para la industria siderúrgica fue la máquina de vapor de Watt. Su uso se trasladó también a la industria textil y al ferrocarril y el barco (de vapor).
En el terreno de las fuentes de energía, la Primera Revolución Industrial implicó el uso generalizado del carbón mineral. Ya en la Segunda Revolución Industrial, en cambio, se empezó a utilizar el petróleo de forma creciente. También la electricidad se generalizó.
1.8 La sociedad industrial
Los cambios económicos de la revolución industrial y los cambios políticos que se producen con el triunfo del liberalismo sobre el absolutismo provocan el paso de la sociedad estamental del Antiguo Régimen (basada en la desigualdad ante la ley o privilegios) por la sociedad de clases. Ahora sólo la diferencia social tendrá motivación económica porque la ley es la misma para todos.
No obstante, las relaciones sociales siguen siendo conflictivas, principalmente a causa de la explotación que sufren los trabajadores (clase obrera) por los capitalistas (propietarios de las empresas, especialmente de las nuevas industrias). Los obreros se organizan en sindicatos, al principio prohibidos. A lo largo del siglo XIX se desarrollan las grandes corrientes del movimiento obrero, el socialismo marxista (seguidores de Marx y Engels) y su escisión, el anarquismo (Bakunin). Aunque tienen importantes diferencias, ambos movimientos defienden la lucha revolucionaria, la mejoras de vida y trabajo de los obreros (redacción de jornada de trabajo, mejoras de salarios, prohibición del trabajo infantil) y la supresión de la propiedad privada de los medios de producción.
2. El liberalismo
Al mismo tiempo que se desarrolla b revolución industrial, también se producen cambios políticos muy importantes. Desaparece poco a poco el absolutismo y se instauran regímenes liberales (monarquías constitucionales, repúblicas...). En genera], los nuevos regímenes se caracterizan por:
• Desaparece la soberanía (poder de decidir) real y se sustituye por soberanía compartida por el rey con la representación del pueblo o simplemente soberanía nacional o popular.
• Los gobernantes tienen su poder limitado por una Constitución (ley superior).
• Se reconoce la división y separación de poderes del estado (legislativo, ejecutivo y judicial), conforme a las ideas ya planteadas por Montesquieu.
• Los habitantes de un estado dejan de ser súbditos del rey para convertirse en ciudadanos, personas con derechos reconocidos, incluidos los políticos, como el de vetar (sufragio).
El primer lugar donde el liberalismo triunfa es en las antiguas colonias británicas de Norteamérica: revolución americana e Independencia de EE.UU. (1776). En Europa el primer lugar donde se impone, aunque sólo provisionalmente, es en Francia: revolución francesa (1789). Napoleón, autoritario pero defensor del liberalismo, intenta imponerlo por k fuerza, sin éxito, por Europa: guerras napoleónicas. En 1815 el Congreso de Viena intenta restablecer el absolutismo: Restauración. En América, en cambio, el liberalismo triunfa con más facilidad. Conforme a sus principios se produce la independencia o emancipación de las colonias españolas y portuguesas (Brasil).
El planteamiento no tiene éxito y el liberalismo retorna la iniciativa: revoluciones liberales o burguesas de 1820, 1830 y 1848. Es la fuerza que impulsa los procesos de unificación de Italia y, en menor medida, Alemania.
A finales del siglo XIX el avance del liberalismo es imparable, a la vez que el movimiento obrero está ya mucho más organizado. La política ya no es cosa de unos poces, sino que las masas participan en ella. De hecho, poco a peco, se amplía el sufragio (del censitario o restringido al universal), aunque hay que esperar al siglo XX, y avanzado, para que las mujeres también puedan votar. En estos casos ya podemos hablar de verdaderas democracias liberales (repúblicas parlamentarias, repúblicas presidencialistas o monarquías parlamentarias)
3. El imperialismo colonial
Los avances políticos y principalmente económicos y tecnológicos de los europeos del siglo XIX les animan a conquistar territorios de África y Asia hasta entonces casi inexplorados. Es lo que se denomina comúnmente como etapa del imperio colonial. Una  de las causas fundamentales del imperialismo es la necesidad de buscar materias primas baratas en estos países más atrasados que puedan servir para apoyar la producción de la nueva revolución industrial. También la nueva revolución europea necesita mercados donde vender sus productos elaborados o manufacturados.  
El hombre occidental allí a donde va intenta proyectar su lengua, su cultura, sus valores sociales y religiosos. Es fácil que en este contexto se desarrollen formas de pensamiento racista o xenófobo que, de forma equivocada, intentan asociar el desarrollo social y política a la raza blanca, supuestamente superior a los indígenas de África, Asia, Oceanía y el Caribe.
3.1 Los imperios coloniales
Con diferencia, el más relevante fue el británico. Gran Bretaña ocupó buena parte de África, procurando unir sus colonias de Egipto (al norte) con El Cabo (actual Sudáfrica). Esta pretensión chocó con el interés de Francia de hacer también un continuo colonial en África de Oeste a Este, y que se resolvió a favor de Gran Bretaña en la crisis de Fashoda (1898). En Asia también Gran Bretaña contó con un imperio colonial inmenso, con centro en la India y Birmania. Los franceses en Asia también contaron con la rica colonia de Indochina.
Otros países europeos llegaron tarde al reparto colonial (Alemania, Italia...) o, siendo potencias coloniales de la Edad Moderna, como España o Portugal, perdieron sus últimos restos coloniales en esta época a consecuencia del atraso de sus economías y organizaciones políticas frente al empuje de los nuevos imperios industrializados. En América, EE.UU., cabeza de la 2.a Revolución Industrial se expandió hacia el Caribe y el Pacífico. También adquirió Alaska. En Eurasia, el imperio ruso también se expandió por el Asia Central y el Cáucaso. En Extremo Oriente, de otra parte, Japón se industrializó rápidamente (Revolución Meiji) y se impuso con facilidad a China (Guerra Chino-japonesa) y Rusia (Guerra Ruso-japonesa). El mundo islámico fue colonizado en gran parte por Gran Bretaña (Jordania, Egipto, Iraq...) y Francia (Siria, Líbano, Argelia, Marruecos...), aunque normalmente se respetaron las instituciones políticas autóctonas por lo que más que colonias estaríamos ante protectorados.
3.2 El colonialismo como una de las causas de la Primera Guerra Mundial
El desarrollo del capitalismo financiero (2.a Revolución Industrial) favoreció las rivalidades entre las potencias industriales. Era necesario adquirir más y mejores materias primas y competir en mercados con otros países. La política comercial inicial librecambista se fue sustituyendo por el proteccionismo: el cobro de aranceles (impuestos a la importación) pretendía proteger la producción interna de cada país. En Europa, de otra parte, también había rivalidades entre las potencias principales, principalmente como consecuencia del deseo francés de revancha tras la Guerra Franco-prusiana (1870) y el desmoronamiento del imperio turco en los Balcanes donde las apetencias de Austria-Hungría y Rusia se enfrentaban. Un magnicidio, el asesinato del heredero al trono de Austria-Hungría en Sarajevo, fue la causa final desencadenante de la guerra. Por primera vez desde las Guerras napoleónicas, la guerra se extendió por casi toda Europa, incluso por buena parte del mundo.

4. La Primera Guerra Mundial
Las relaciones internacionales de ese periodo determinaron en gran parte los dos bandos de la Gran Guerra. La Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría e Italia) va a ser la base de los denominados Imperios Centrales. No obstante, Italia no entró en la guerra en 1914 e incluso en 1915 sí lo hizo pero del lado de la Entente. El otro bando, la Entente, tenía como base la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia). A este bando, con clara superioridad marítima y colonial, se sumaron, entre otros países, Italia (1915), Japón (1915) y EE.UU. (1917). Tras la Revolución Rusa de octubre de 1917, Rusia abandonó este bando y firmó una paz separada con los Imperios Centrales. España fue uno de los pocos países europeos que fue neutral, aunque la opinión pública se dividió entre aliadófilos o francófilos y germanófilos.
En una primera fase, la potencialidad militar de Alemania se demostró en la invasión de la neutral Bélgica y de parte del norte de Francia, así como en sus victorias sobre el ejército ruso en el frente Este. Pero en los años 1915-1916 las fuerzas se neutralizaron, naciendo así la terrible "guerra de trincheras" y las batallas de desgaste, como Verdún. En 1917 hubo cambios decisivos. La revolución soviética de dé 1917 supuso el apartamiento de Rusia de la Entente, que favorecía a los Imperios Centrales, pero el bloqueo marítimo y la participación final de EE.UU. decidió la victoria final a favor de la Entente o aliados.

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